domingo, 6 de abril de 2008

El cabo del miedo



Max Cady acaba de pasar catorce años en la cárcel, por haber violado y apaleado a una chica de dieciséis años. Al salir, va a dedicar cada minuto de su existencia a arruinar la vida del abogado que le defendió, del que cree que no hizo todo lo posible por ayudarle en el juicio.

La película es un remake de un film de 1962 del mismo nombre. En la original aparecían los actores Gregory Peck y Robert Mitchum, en los roles del villano y el héroe, respectivamente. Para esta nueva versión el director decidió darles pequeños papeles con la intencionalidad contraria. Es además la última aparición cinematográfica de Gregory Peck.

El libro The executioners de John D. MacDonald, sirvió para que James R. Webb realizara el guión que posteriormente adaptó Wesley Strick para El cabo del miedo

Estuvo nominada a los Premios de la Academia por Mejor Actor Principal (Robert De Niro) y Mejor Actriz de Reparto (Juliette Lewis). La película se convirtió en un éxito y recibió aclamaciones de la crítica, llegando a ser considerada por algunos como una versión superior a la de 1962, por su oscuridad y desnudez. También generó una gran controversia debido a una escena en la que se argumentó que fue innecesariamente explícita en la violencia despectiva contra las mujeres.

La cinta fue parodiada en episodios de Los Simpsons, el humorista Andreu Buenafuente y los humoristas de Cruz y raya.Su escena más famosa es cuando el abogado se esconde detrás de un contenedor y Cady se acerca hacia donde está,dando la impresión de que lo va a descubrir, aunque acaba desistiendo y se marcha.

Curiosamente, esta película estaba programada originalmente para ser dirigida por Steven Spielberg, y Martin Scorsese estaba llamado a realizar La lista de Schindler, pero el director de origen italiano pensó que la película que le correspondía necesitaba de la visión de un director judío. Es así que ambos directores decidieron cambiar roles.

No obstante ser un refrito de la original Cape Fear, Scorsese se vio influenciado por otro trabajo de Mitchum The night of the hunter y de Alfred Hitchcock.








viernes, 4 de abril de 2008

LEOPOLDO MARÍA PANERO


EL RAPTO DE LINDBERG

Al amanecer los niños montaron en sus triciclos, y nunca regresaron.

Leopoldo María Panero nace en Madrid en 1948. Es incluido muy joven en la que acabó siendo la legendaria antología de José María Castellet "Nueve novísimos poetas españoles" (Barral, 1970). En los más de 30 años transcurridos desde entonces, mientras el resto de sus compañeros de generación han pasado ha engrosar el parnaso de la excelencia de nuestras letras, Panero se ha convertido en el único poeta maldito que ha conocido nuestra literatura en ese tiempo. Mientras los otros ganaban premios, ocupaban cargos y debatían en las tertulias de los distintos medios de comunicación, Panero languidecía en cárceles, manicomios y sórdidas pensiones.

Hijo de Leopoldo Panero, sobrino de Juan Panero y hermano de Juan Luis Panero, todos ellos poetas de sugerente voz. En 1976 Jaime Chavarri inicia el rodaje de lo que tenía que ser un reportaje sobre el padre: Leopoldo Panero, el material se convierte en la película “El desencanto” que acabará siendo un símbolo tanto de la familia como de la época y será una película de culto para toda una generación. En “El desencanto” la madre, paradójicamente llamada Felicidad, y dos de sus hijos, retratan a través de sus recuerdos al poeta, siempre ausente, mientras que en la segunda Leopoldo María, el hijo, se convierte en el eje central del film. Pero, sobre esta peculiar y decadente estampa familiar pesa el reflejo de una época que se agota. Los últimos coletazos del franquismo se dejan ver a través de la evocación de la vieja gloria de quien fuera uno de los escritores oficiales del régimen. El Desencanto fue además la última película mutilada por la censura cinematográfica en España y una de las obras de Chávarri más reconocidas por la crítica. Ya en 1994 llegaría Después de tantos años, película en la que Ricardo Franco retoma la labor de retratista emprendida por Jaime Chávarri dos décadas antes. Al igual que tantos descendientes de los prohombres del régimen franquista –su padre, pese a haber estado a punto de ser fusilado a comienzos de la guerra por los nacionales como consecuencia de su amistad con destacados poetas comunistas, terminó por alistarse en las tropas de Franco para acabar, ya en los años 50, siendo director del Instituto de Cultura Hispánica–, el joven Panero se siente fascinado por la izquierda radical. Vive pues con la pasión que corresponde la aventura de la clandestinidad.

Su militancia antifranquista constituirá el primero de sus grandes desastres y le valdrá su primera estancia en prisión. De aquellos años jóvenes datan también sus primeras experiencias con las drogas. No obstante, se engañan quienes piensan que sus viajes a los paraísos artificiales los que le llevaron al manicomio por primera vez. Es el resquebrajamiento de un paraíso tan verdadero como la infancia y, sobre todo la exacerbación de la lectura, lo que –si es que verdaderamente la ha perdido– hace a Panero perder la razón. Las voces que oye nuestro poeta nada tienen que ver con esas otras que agobian a los desequilibrados entre los que vive desde hace más de 15 años. En los oídos de Panero susurran Lewis Carroll, Edgar Allan Poe, James M. Barrie, H. P. Lovecraft...

Es por ello que sus constantes reclusiones no le impiden desarrollar una copiosa bibliografía no sólo como poeta, sino también como traductor, ensayista e incluso narrador.

Leopoldo María Panero, poeta terminal (como lo fueran Rimbaud, Lautrèamont, Blake, Bataille, Artaud, Baudelaire…), hijo y hermano de literatos, narrador de cuentos imposibles, ensayista desequilibrante, actor en películas sobre sí mismo, esquizofrénico, suicida, vagabundo, alcohólico..., ha hecho lo que sólo unos pocos elegidos, particularmente temerarios, pueden llevar a cabo: mezclar vida

La obra de Panero posee una profundidad lírica inaudita, lacerante, explosiva. Nos salva al tiempo que nos condena y literatura, y vivir para contarlo.

Leopoldo María Panero no sólo es el único poeta maldito de nuestro panorama literario, sino también el transgresor por antonomasia de nuestras letras y uno de los mejores poetas de su generación.

jueves, 3 de abril de 2008

El Salmon - Calamaro


Quiero arreglar todo lo que hice mal
todo lo que escondí hasta de mí,
debo contar lo que yo solo sé,
uh perdón, Victor Sueiro también.

Quiero arreglar todo lo que hice mal
todo lo que escondí hasta de mí,
debo contar lo que solo yo sé,
uh perdón, Angel Cristo también.

Se ve que para algo usé la cuchara,
que no encuentro sopa, postre ni ensalada,
hay botellas vacías de marcas extrañas,
las debo haber tomado, que resaca.

No pienso estar Enero en Pinamar
no me excita cagar en el mar
que tentación yo me voy al bolsón
reservé por ahí una gran suite.

No pienso estar Enero en Pinamar
no me excita cagar en el mar
que tentación yo me voy al bolsón
reservé por ahí una gran suite.

Me dicen
te dicen ve a mil el coche no tiene nada
en esta ocasión voy a pedirles perdón
si es rápido y es gratis...Why not?

Siempre seguí la misma dirección
la difícil la que usa el salmón
siento llegar al vacío total
de tu mano me voy a soltar.

Siempre seguí la misma dirección
la difícil la que usa el salmón
siento llegar al vacío total
de tu mano me voy a soltar.

Dame un poco de tu amor
yo a cambio te ofrezco
una montaña de horror.
Dame un poco de tu amor.

Me llegó una carta
que me dice The End,
no tiene remitente
déjame de joder

miércoles, 2 de enero de 2008

Ghostbusters



Los Drs. Venkman, Stantz y Epengler, son tres doctores en parapsicología que se quedan sin empleo tras quedar excluidos de una beca universitaria de investigación. Entonces deciden formar la empresa "Los Cazafantasmas", dedicada a limpiar Nueva York de ectoplasmas. El aumento repentino de apariciones espectrales en la Gran Manzana será el presagio de la llegada de un peligroso y poderoso demonio.
Tres parasicólogos de Nueva York deciden poner un singular negocio: detección y eliminación de fantasmas y espíritus molestos. Al principio los "cazafantasmas" son recibidos con escepticismo, pero cuando la ciudad se ve poseída por innumerables criaturas incorpóreas sus servicios se convertirán en imprescindibles. Fenómenos sobrenaturales con mucho humor, pegadiza banda sonora y la gran Sigourney Weaver para una de las películas más taquilleras de los años ochenta.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Los Zombies





Los Zombies fueron un grupo de pop español de comienzos de los años 80.

El grupo fue fundado por el precoz Bernardo Bonezzi (Madrid, 1964), quien ya antes de los catorce años había capitaneado un proyecto musical llamado Morbus Acre y había formado parte del grupo seminal de la movida madrileña Kaka de Luxe. Los Zombies aunaban influencias del glam rock (Lou Reed, David Bowie, Eno) y de la new wave (Talking Heads, B-52's). Ficharon por RCA, quien editó el primer single del grupo, la pegadiza "Groenlandia", canción que aún hoy sigue figurando entre las más conocidas del pop español de los 80, presente en numerosas recopilaciones de la música de la época.


Alentados por el éxito del single, grabaron su primer álbum, Extraños juegos, uno de los discos de pop con más éxito de aquellos años. Sin embargo, tras la publicación del segundo LP del grupo, La muralla china, Bonezzi decidió abandonar el grupo para dedicarse a otros proyectos.

Los integrantes eran Bernardo Bonezzi (vocalista y guitarra), Massimo Rosi (bajo), Miguel Ordóñez (caja de ritmos), Tesa (cajas chinas y coros), Alex de la Nuez (guitarrista) y Juanma del Olmo que luego formaría "Los Elegantes" pero eso ya es otra história de la movida ;-) Después de firmar un contrato con la casa de discos RCA, grabaron dos LPS. El primero de ellos fue "Extraños juegos" (1980), del que se extraño el single "Groenlandia", el único hit por el que es recordado el grupo. Después de su segundo disco "La Muralla China", la banda se disolvió en 1982.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Carmen Miranda


Para 1948, Carmen Miranda llevaba casi una década en Estados Unidos. En ese período, había llegado a convertirse en la mujer mejor pagada del país, gracias a sus incursiones en la radio, el cine y el disco, además de sus celebradas presentaciones en teatros y clubes. ``La embajadora de la samba´´ tenía, con sus 39 años y recién casada, multitud de razones para estar dichosa. Pero esas razones eran casi las mismas que le producían una profunda inquietud.

Es cierto, era una celebridad. Había estampado sus manos en el cemento del Teatro Chino de Hollywood y para todo el mundo era ``The Brazilian Bombshell´´ (La bomba brasileña). Pero estaba también consciente del precio que tuvo que pagar: ser la latina colorinche, exótica, sonriente y abarrocada, que pese a haber dominado el inglés debía seguir hablándolo con un pesado acento carioca para despertar la sonrisa del estadounidense promedio. Que pese a su sensibilidad artística y a su interés por ampliar los horizontes profesionales, estaba atrapada en el cliché que la hizo triunfar.

Y así fue como, a mediados del año señalado, usó una actuación en Las Vegas para morder en público su rabia. Ataviada con un traje fucsia lleno de mostacillas resplandecientes, que destacaba sobre un fondo rojo y negro, pidió a sus músicos que dejaran de tocar, para sorpresa de una audiencia que hasta el minuto disfrutaba con temas como ``Mamá yo quiero´´ y ``Tico tico no fubá´´. Tras cavilar un par de segundos, e indicando el colorido sombrero que la coronaba, exclamó: ``¡Ah, ustedes no saben que me gano la vida gracias a todos estos plátanos! Sííí, pues… Es lo único que he hecho toda mi vida… ¡Mi negocio son los plátanos!´´ (Bananas is my business es, de hecho, el nombre de un documental sobre su vida, estrenado en 1995).

La gente reía. Y ella empezó a arrojarles sus pulseras y otros accesorios. Pasó poco rato, Carmen volvió a interrumpir la música e hizo lo impensable: se despojó bruscamente del turbante que cubría su cabeza y descubrió una cabellera teñida rubia, para callarles, según dijo, a los que decían que trataba de ocultar una calvicie. Tras los gritos de sorpresa del respetable cantó el último tema y se fue a su camerino.

Descrito en Las Noches de Carmen Miranda -de la escritora chilena Lucía Guerra-, el episodio grafica las luces y sombras de un personaje cuya complejidad aparece barrida de un plumazo por el ícono que hizo de sí misma, disperso a través del mundo gracias al éxito de la samba y a la omnipresencia de Hollywood.

Sombrerera con suerte

Maria do Carmo Miranda da Cunha nació el 9 de febrero de 1909 en Marco de Canavezes, pueblo rural del distrito portugués de Porto. Fue la segunda hija de doña María Emilia y don José María, quienes decidieron, poco después de bautizarla, que este último invertiría los modestos ahorros familiares para viajar de avanzada a Brasil y luego mandar a buscar a los suyos.

Se decía que la ex colonia rebozaba en riquezas para quien tuviera el tesón de explotarlas, y con esa idea se instalaron todos en Río de Janeiro, en 1911. Allí nacieron cuatro niños más, sin que la fortuna apareciera por ninguna parte. Con lo que don José María ganaba como peluquero no alcanzaba y las cosas apenas se compusieron cuando la familia se mudó a una casa más grande en el distrito de Lapa, barrio de marineros, borrachos y prostitutas. Allí recibían pensionistas, mientras Carmen asistía a la escuela de Santa Teresa.

Destacó en el coro, donde su reducida estatura la hacía ocupar el primer lugar de la fila. Pero más que de himnos religiosos, disfrutaba de la samba y del tango. Alumna competente, dejó antes de tiempo el colegio para ayudar económicamente a la familia. Su hermana mayor, Olinda, le enseñó costura y ella aplicó esos conocimientos mientras trabajaba en una tienda de sombreros y luego en una de corbatas. En esta última conoció a Mario, su primer novio, quien la pidió en matrimonio.

La idea de Carmen era hacer sombreros y ahorrar para casarse con Mario. Pero la plata llegó antes y en cantidades mayores de lo esperado…, aunque el matrimonio jamás tuvo lugar.

Conocida por sus dotes vocales, ``Carminha´´ era invitada frecuente a las fiestas del barrio, en una de las
cuales fue ``descubierta´´ por un diputado bahiano, quien la recomendó al músico y compositor Josué de Barros.

Tras cinco meses de lecciones por parte de Barros, llegó la grabación de un single. Para que su estricto padre no se enterara, quedó eliminado el ``da Cunha´´ y de ahí en más sólo se hablaría de Carmen Miranda. Pese a la molestia inicial, el estricto don José María llegaría a convertirse en su manager. A comienzos de la década del ’30, el tercer single grabado por Carmen para RCA Victor (la marcha ``Pra voce gostar de mim´´) vendió la cifra record de 36 mil unidades. De la noche a la mañana, había nacido una celebridad.

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón



Alaska y los Pegamoides (Bomitoni en la ficción) cantan la canción "Murciana" dentro de la película de Pedro Almodóvar "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón". La letra no tiene desperdicio:

Te quiero porque eres sucia,
guarra, puta y lisonjera,
la más obscena de Murcia
y a mi disposición entera.
Sólo pienso en ti, murciana,
porque eres una marrana.
Te meto el dedo en la raja,
te arreo un par de sopapos,
te obligo a hacerme una paja.
Soy más violenta que el GRAPO.
Te voy como anillo al dedo.
Conmigo tienes orgasmos.
Si en la boca te echo un pedo,
me aplaudes con estusiasmo.
Me perteneces, murciana,
porque a mí me da la gana






Murciana, que eres una murciana.......